Wednesday, June 28, 2006

Presentación del partido feminista sueco F!

Nos ha llegado el siguiente mail de la coordinadora del permiso de paternidad y nos ha pedido su difusión:

El día 5 de julio haremos la presentación en España de Iniciativa Feminista. Será en c/ Almagro 28, Madrid, a las 19:00.

Cansadas de que, después de tantos años de lucha política y a pesar de lo mucho conseguido en Suecia, las mujeres siguen discriminadas, maltratadas, malparadas, oprimidas....

Las feministas suecas han creado Iniciativa Feminista (F!)

Con Gudrun Schyman como candidata a la presidencia, F! se presenta a las elecciones en Suecia - 17 de Septiembre-. En toda Europa, muchas mujeres estamos colaborando a difundir su programa, una agenda de prioridades feminista que es la misma para Europa, para el Mundo...

Puedes encontrar más información en español en

http://www.infopolis.es/web/IniciativaF!/

Donde seguiremos colgando novedades de la campaña, textos, etc.
Pásalo! Gracias!

Tuesday, June 06, 2006

Debate prostitución

Aunque me da la sensación que el debate somos Carolina y yo, aquí va el Comunicado de Prensa
Creada la Plataforma por los Derechos de las Personas Trabajadoras del Sexo
Lunes 8 de mayo de 2006.
El comunicado se puede leer en formato pdf en : http://www.nodo50.org/feminismos/article.php3?id_article=42

Adjunto también Comparecencia ante el senado de Cristina Garaizábal
Miércoles 26 de abril de 2006.

Cristina Garaizábal es psicóloga y miembro de Hetaira.

Para nosotras la prostitución y, sobre todo, las trabajadoras del sexo son mujeres que, como la mayoría de nosotras, busca la manera de vivir lo mejor posible dentro de las opciones que les ofrece la vida. En esta medida es por lo que consideramos la venta de actos sexuales como un trabajo y partimos de la idea de que hay que reconocer los derechos sociales y laborales que se desprenden de su situación. También creemos que cualquier medida legislativa que se tome en relación con estos asuntos tiene que tener en cuenta la voz de las trabajadoras del sexo. Por eso, en esta organización convivimos mujeres que trabajan en la industria del sexo con mujeres que trabajamos en otros asuntos. Además, a la hora de consultarles, hay que tener en cuenta que al igual que sucede en todos los colectivos de trabajadores ellas tampoco tienen una voz unificada ni homogénea porque sus situaciones de trabajo y de existencia son muy diversas. Para nosotras una primera distinción fundamental que hay que hacer a la hora de legislar sobre este asunto es diferenciar entre lo que es la prostitución que se ejerce bajo engaño o coacción de terceras personas de la que se ejerce como una decisión individual y, cuando digo lo de la decisión individual, obviamente esta decisión es una decisión condicionada porque todo el mundo estamos condicionados en esta sociedad a la hora de tomar nuestras decisiones por el nivel cultural, económico, la edad, etcétera. En todo caso, es una decisión y esto hay que diferenciarlo muy bien de lo que puede ser la explotación sexual o la coacción y el engaño. Nos preocupa, en los últimos tiempos, la alarma social que se está creando con el tráfico de mujeres con fines de explotación sexual, entre otras cosas, porque creemos que la políticas que se han ido desarrollando con respecto a este asunto lo que han hecho ha sido crear la imagen de que todas las prostitutas inmigrantes vienen siempre engañadas y coaccionadas por mafias y ésta es una idea falsa. Por lo que nosotros conocemos, no es así, no todas vienen engañadas y coaccionadas y es una idea que sólo sirve para estigmatizar más a estas mujeres. Entre quienes ejercen la prostitución por decisión propia creo que hay una gran diversidad de situaciones en cuanto a la conciencia que tienen de trabajadoras, hay trabajadoras del sexo ocasionales, es decir, mujeres que se prostituyen unos días al mes porque los sueldos —fundamentalmente el sueldo del marido— no llegan para cubrir las necesidades básicas, suelen ser mujeres de clases populares que no se consideran a sí mismas trabajadoras sexuales; también hay estudiantes que se dedican a esto algunos días para aumentar los ingresos que tienen y poder vivir un poquito mejor. Esto hay que diferenciarlo de lo que hacen aquellas personas que hacen de la prostitución su modo fundamental de vida y que, por tanto, se profesionalizan. También hay diversidad en cuanto a las condiciones de trabajo, están las que trabajan en la calle, las que trabajan en clubs, las que trabajan de manera autónoma, las que trabajan en plaza en los clubs, etcétera. Obviamente, hay diversidad en las condiciones sociales, culturales y en la nacionalidad, lo cual hace que el tema de la prostitución esté muy ligado a las políticas de extranjería y a todo el problema de la inmigración. De todas formas, considerar que la prostitución es un trabajo lleva parejo tener en cuenta que no es un trabajo como cualquier otro, es decir, tanto por el estigma que conlleva el ejercer la prostitución como porque lo que se vende son actos sexuales creemos que en la legislación se debe contemplar la especificidad que comporta este trabajo y tenerlo en cuenta a la hora de legislar, desde el punto de vista laboral, las prerrogativas que debe tener la patronal, los deberes y derechos que deben tener las trabajadoras porque, probablemente, la dinámica de uno y de otro sería distinta en otro tipo de trabajo, luego concretaré un poquito más. Es importante que cualquier legislación que se haga sobre este tema tenga en cuenta el punto de vista de las trabajadoras, que son la parte más indefensa, si bien es cierto que la situación de alegalidad que tiene la prostitución no solamente influye en las trabajadoras sino que también afecta a los empresarios que están demandando que esto se regularice. Nosotras creemos que en esta situación la peor parte se la llevan los trabajadores del sexo y, por tanto, a la hora de legislar se ha de tener en cuenta qué es lo que opinan estos trabajadores para poder defender mejor sus derechos. Para que esto sea posible creemos que es necesario desdramatizar esta actividad para poder verla en sus justos términos y luchar contra el estigma que recae sobre las mujeres

que ejercen este trabajo. Nosotras pensamos que las dificultades que hay para poder contemplar legislativamente que la prostitución es un trabajo tienen que ver, en buena medida, con este estigma que enmascara las relaciones laborales planteando el debate dentro de la moralidad en lugar de plantearlo dentro de lo que son las relaciones laborales. Hay que contemplar también el hecho de que la situación de las mujeres inmigrantes que trabajan en la prostitución presenta una problemática particular que debe ser contemplada específicamente. Decía antes que una primera idea con la que hay que romper es con la de que todas vienen engañadas por mafias, si ustedes se pasean por la Casa de Campo o por la calle Montera y preguntan les contestarán que eso no es así porque, en todo caso, las que están engañadas, coaccionadas o chantajeadas para trabajar en la prostitución, que también existen, suelen ser las que menos se ven, trabajan clandestinamente porque obligar a alguien a ejercer la prostitución es un delito en nuestro país. La prostitución de hecho es una posibilidad de trabajo que las mujeres inmigrantes cuando salen de sus países contemplan como una posibilidad que está ahí, lo que también es cierto es que la gran mayoría de ellas lo que no se esperan son las condiciones que se van a encontrar aquí al ejercer ese trabajo, generalmente piensan que se van a encontrar una situación mucho mejor que la que luego se da en la realidad. No queremos negar que existe el tráfico internacional de personas, fundamentalmente de mujeres, destinado a mantenerlas en situación de esclavitud, pero este tráfico está dirigido de todas formas a diferentes sectores del mercado laboral, por ejemplo, mi barrio, La Latina, está lleno de talleres de costura clandestinos sin que nadie haga nada para solventarlo y eso es tráfico de personas. A nosotros nos preocupa especialmente que cuando se habla del problema del tráfico se carguen las tintas en aquel que está relacionado con la prostitución, con la explotación sexual y, en cambio, no se consideren otros sectores del mercado laboral que también sufren ese tráfico. No obstante, creemos que hoy con el Código Penal en la mano existen leyes que penalizan el tráfico. Asimismo, es cierto que existen mafias que obligan a niños, a niñas y a mujeres a prostituirse en régimen de esclavitud y, nuevamente, creemos que el Código Penal contempla perfectamente como delito el que alguien obligue a otra persona a prostituirse. En ese sentido, creemos que si hoy no se combate lo suficientemente no es por falta de medios sino por falta de voluntad política, no por falta de leyes. También es cierto que habría que contemplar el problema de la protección de las víctimas que denuncian estas situaciones un poco mejor de lo que se hace y dedicar más recursos a esas mujeres que se encuentran entre el cielo y la tierra cuando denuncian que están en una red. Creemos que hay que diferenciar estas mafias de lo que es la entrada ilegal de personas a través de redes que les cobran un dinero desproporcionado y que lo único que les importa es el hecho de que ese dinero sea devuelto. Evidentemente, hay un delito que es cobrar cantidades astronómicas por una cosa que no tendría que costar tanto aunque, en todo caso, creemos que el motivo de que esto se dé lo posibilita el hecho de que la Ley de Extranjería es tan restrictiva que obliga a que muchas personas que quieren inmigrar tengan que recurrir a esas redes ilegales pagando unas cantidades astronómicas ya que, de ser libre la entrada en este país, probablemente no necesitarían pagar estas cantidades. Respecto al tema de la prostitución creemos que sería necesario legalizar la situación de aquellas inmigrantes que están en nuestro país y demuestran que tienen medios para vivir en él contemplando, entre otras cosas, el trabajo sexual como un medio de vida para poder subsistir. Nuestras alternativas pasan por descriminalizar totalmente la prostitución y reglamentar las relaciones con terceras partes de acuerdo con los códigos de comercio ordinario incluyéndose, por tanto, cláusulas especiales, como decía al principio, para impedir que se abuse de las prostitutas y que se las estigmatice. En este sentido, se debería reconocer en los códigos comerciales y laborales la prostitución como un trabajo teniendo en cuenta las diferentes variables en que se puede ejercer: autónoma y asalariada fundamentalmente. De las experiencias que hemos podido ver en otros Estados, que han desarrollado políticas concretas en torno a la prostitución, lo que podemos decir es que hay algunas formas de reglamentación de la prostitución que no tienen en cuenta los intereses de las prostitutas, lo que implica una mayor discriminación de estas mujeres. A mí me gustaría alertar a sus señorías contra estas formas de reglamentación de la prostitución. Básicamente, las cosas que han generado más problemas han sido la creación de impuestos especiales para las trabajadoras y empresarios que se dedican a esta actividad, creemos que los impuestos que deben implementarse en este trabajo deben ser equiparables a los de otros sectores laborales que se desarrollan en condiciones sociales similares, teniendo en cuenta que dentro de la prostitución también se dan diferencias económicas según el lugar y cómo se ejerza esta. No se puede primar igual a un club que esté en la zona de Montera que a un club que esté en la calle Cuzco por mucho que los dos se dediquen al trabajo sexual. De hecho, el que se grave más la prostitución que otras actividades similares lo que conlleva es que al final las que son sobreexplotadas son las trabajadoras sexuales porque, obviamente, los empresarios al final sacan el dinero recortando los ingresos de las trabajadoras y quedándose con mayores porcentajes. Tampoco nos parece adecuado el establecimiento de controles sanitarios obligatorios para las trabajadoras sexuales como forma de prevenir el sida y las enfermedades de transmisión sexual, primero, porque está comprobado que eso no sirve para nada, es decir, hace ya mucho que se ha demostrado que no existen grupos de riesgo, que lo que existen son prácticas de riesgo, y lo que hay que hacer es concienciar al conjunto de la población para que cuando tengan relaciones sexuales pongan los medios para que esas relaciones no sean de riesgo y, después, lo que hemos visto es que cuando las trabajadoras del sexo tienen un carné, debido a estos controles sanitarios, que dice que están estupendamente bien de salud y que no están infectadas si ahora ya tienen problemas para la utilización del preservativo en las relaciones sexuales con muchos clientes, si la trabajadora tiene esa libretita en la que se dice que está

bien de salud sería poco más o menos que imposible la práctica del acto sexual con preservativo, y, por tanto, si la prostituta o trabajadora del sexo se queda infectada en la primera relación que tenga después de haberse hecho el control hasta que no tiene el siguiente control eso es un elemento de transmisión del virus que no solamente no frena la epidemia sino todo lo contrario. Creemos que hablar de controles sanitarios obligatorios para las trabajadoras del sexo lo único que lleva es a estigmatizarlas aún más de lo que ya están al considerarlas grupos de riesgo y eso, además de moralmente cuestionable, es totalmente ineficaz pues redunda en el mito de que son las prostitutas las que contagian y no los clientes. Esto reforzaría, insisto, las prácticas peligrosas. Para nosotras el Código Penal no debe ser el destino legislativo del ejercicio de la prostitución. Como decía antes, en su actual redacción nuestro Código Penal es un instrumento más que suficiente para defender a las trabajadoras del sexo de los abusos y agresiones, de hecho en él se considera un delito obligar a prostituirse a alguien. También existen unos artículos en el Código Penal que consideran delito los abusos, las agresiones físicas, psíquicas o sexuales y no se pregunta a nadie cuál es su historia personal para denunciarlo o no. Cuando se reconozca la prostitución como un trabajo nos parece fundamental que este reconocimiento no implique un recorte de la libertad de movimiento y de opciones que se dan dentro de ésta. En este sentido, nos oponemos por ineficaces y por estigmatizantes a los registros obligatorios de prostitutas controlados por el Ministerio del Interior o por la Policía, cosa que se ha hecho en otros países, es lo primero que han hecho antes de reglamentarlo, y tampoco nos parece una solución que se legalice la prostitución regulando cómo debe ser ejercida, es decir, estableciendo en qué lugares, en qué zonas, los horarios, etcétera, y se criminalice a toda aquella trabajadora del sexo que no quiera o no pueda ejercer en estas condiciones. Es cierto que existen muchas trabajadoras del sexo que deciden trabajar en lugares cerrados porque así se sienten más seguras, pero otras prefieren captar la clientela en la calle pues, aunque implique mayor riesgo, también implica más libertad ya que los lugares cerrados suelen estar llevados por dueños que son los que imponen las condiciones de trabajo. Para nosotras generalizar y obligar a que toda la prostitución se desarrolle en lugares cerrados implica aumentar la discriminación en aquellas prostitutas que bien por edad o bien por su apariencia física no se corresponden con lo que se lleva en cada momento y con lo que la clientela demanda. Somos conscientes de que el ejercicio de la prostitución en la calle es uno de los aspectos más problemáticos de ésta por los conflictos ciudadanos que frecuentemente provoca, de hecho cada vez que se habla públicamente del tema de la prostitución y nuestras administraciones se ponen a ello es porque ha estallado alguna protesta ciudadana en algún barrio concreto. Por nuestra experiencia lo que sabemos es que la resolución de estos conflictos no es fácil y también partimos de la idea de no ser partidarios de que las prostitutas ni nadie hagan lo que les dé la gana en la calle sin tener en cuenta a nada ni a nadie porque creemos que los espacios públicos son de todos los ciudadanos y que su utilización, en muchos casos, no está exenta de conflictos, conflictos que deben de ser pactados entre los diferentes sectores en litigio y que, en todo caso, las administraciones locales deberían hacer de vehículo mediador entre unos intereses y otros para ver qué se hace, aunque nos parece fatal el que sean siempre las prostitutas las que deben plegarse a la voluntad del resto y cambiar de lugar de trabajo, como está pasando en los últimos tiempos en que, por culpa de las protestas ciudadanas, se las echa de un sitio para que tengan que ir a otro, luego se las echa de otro para que vayan a otro con lo cual, además, lo único que se hace es trasladar el conflicto de unos barrios a otros de la ciudad. Ese conflicto es endémico, el conflicto está ahí y va saliendo cada poco. Hoy en día existen muchas trabajadoras del sexo que se pronuncian a favor de establecer zonas específicas para el ejercicio de la prostitución en las que puedan trabajar tranquilas y seguras y que cuenten con una serie de servicios que les facilite el desempeño de su trabajo al estilo de lo que serían los barrios rojos de algunas ciudades europeas. A nosotras, en principio, esto nos parece bien siempre y cuando estas medidas se vayan imponiendo a partir de políticas persuasivas en lugar de políticas criminalizadoras o prohibicionistas. En primer lugar, porque la experiencia nos ha demostrado que las políticas prohibicionistas y criminalizadoras no acaban con el problema sino que lo que hacen es agravar las condiciones de su ejercicio y, fundamentalmente, de las trabajadoras. En concreto, lo que sabemos, por ejemplo, de Suecia, donde se hizo la ley de penalización del cliente, por lo que nos comentaban las organizaciones de prostitutas suecas es que esto había redundado en que a la hora de negociar tenían que hacerlo de forma más rápida, con lo cual ellas perdían capacidad de negociación ante el cliente. Creemos que las políticas criminalizadoras agravan el problema al empeorar las condiciones de trabajo de las mujeres y favorecen el desarrollo de mafias y chulos que encuentran en la ilegalidad el caldo de cultivo propicio para sus intereses. Son mejores las políticas persuasivas que las criminalizadoras porque estamos convencidas de que si existen lugares seguros y tranquilos para ejercer el trabajo sexual la gran mayoría de trabajadoras se establecerá en estas zonas, pues ellas son las primeras interesadas en trabajar en buenas condiciones; así sólo quedarían fuera de estas zonas sectores tan minoritarios de trabajadoras sexuales que no generarían mayores problemas para el vecindario. Yo diría que lo que genera malestar es la masificación, y estoy pensando, por ejemplo, en los problemas que se dan sistemáticamente en la calle Montera, una zona tradicional de prostitución en Madrid, ya que mientras había sólo 10 o 12 prostitutas nunca había planteado problemas y el barrio asimilaba esa realidad, lo que obviamente plantea problemas es cuando empiezan las redadas en la Casa de Campo, como consecuencia de eso se traslada la gente a Montera y en la calle Montera, que es una calle cortita, aparecen 200 ó 300 mujeres. Por último, en cuanto a las regulaciones laborales cuando el trabajo sexual se ejerce interviniendo terceros

bien en régimen salarial o bien por porcentajes creemos, como decía al principio, que por las particularidades de este trabajo es imprescindible precisar el alcance de las potestades de la patronal contemplando los derechos de las trabajadoras. En este sentido, para conceder una licencia para montar locales de alterne no es suficiente con que se digan los lugares dónde se pueden montar o las condiciones higiénicas que deben tener sino que tiene que entrar también en asuntos como las relaciones laborales. Deberían concederse estas licencias preferentemente a los locales autogestionados y a las cooperativas de trabajadores sexuales y creemos que no se deberían conceder licencias para montar clubs de alterne ni a los «trush» ni a personas individuales que tengan antecedentes penales por asuntos relacionados con drogas o violencia contra las mujeres. Nos parece fundamental que en ningún momento se permita a la patronal (los jefes o los dueños de cada chiringuito) la imposición de prácticas sexuales o las condiciones de trato con los clientes a las trabajadoras precisamente por lo que comentaba al principio, es decir no es lo mismo vender pipas que vender actos sexuales. Cada trabajadora sabe muy bien qué prácticas sexuales está dispuesta a vender y cuáles no, y hoy en día lo que pasa en los clubs es que sus dueños obligan a las trabajadoras sexuales a hacer todo tipo de servicios y a coger todo tipo de clientela, e incluso, en muchos clubs de carretera esto se hace sin contemplar horarios de descanso, es decir, están a total disponibilidad del dueño del club de manera que cuando alguien reclama sus servicios ellas tienen que dejar de comer o levantarse si están durmiendo, etcétera. Eso hay que regularlo estableciendo unos horarios como los que tienen el resto de trabajadores y trabajadoras y el derecho a los descansos y a unas condiciones de trabajo laboral lo más asimilables posible al resto de trabajos.

Saturday, May 27, 2006

Debate sobre la prostitución

Aportación al debate acerca de la prostitución, que denuncia el efecto destructor, tanto para las mujeres como para los hombes, de la legalización de la pornografía y de la prostitución.

Entrevista a Peter Szil, Sicoterapeuta y especialista en temas de género y masculinidad (Gara, 27/05/2006):«Uno de los motores de la prostitución es el odio del hombre hacia las mujeres»

Invitado ayer en la capital alavesa para hablar sobre la figura del cliente en la actividad más antigua del mundo, este veterano experto en masculinidad habla alto y claro sobre la prostitución. A su juicio, no esconde sino una relación humillante del hombre para con la mujer, una actividad en la que el hombre plasmaría todo su odio sobre la mujer. Aquí, el cliente nunca tiene la razón.

Nació en Hungría en 1951. Se formó como sicoterapeuta en Suecia y EEUU. Ha sido uno de los iniciadores de los grupos de concienciación sobre el rol masculino en Suecia a finales de los años 1970. Desde principios de los años 1990 comparte su actividad profesional entre el Estado español (Alicante) y Hungría. Es coautor de un libro sobre el control natural de la fecundidad y del libro ‘‘Masaje cotidiano’’. Pero ayer acudió a la capital alavesa ­a la que no es la primera vez que viene para conferenciar­ para hablar sobre el papel del cliente en la actividad de la prostitución. Lo hizo invitado a las jornadas sobre esta temática, organizadas dentro del programa NARO impulsado por Emakunde.

­Usted emigró como refugiado político, en 1974, de su entonces Hungría natal a Suecia, un país en donde en aquellos años la pornografía estaba en pleno auge y un país que fue referente de la libertad sexual en toda Europa. Sin embargo, su visión de es bien distinta.
Porque la segunda mitad de los años 70 no era sólo la época del pleno auge de la pornografía en Escandinavia, sino también la de un movimiento feminista que elevó su voz contra la humillación de las mujeres en ese tipo de publicaciones y de un movimiento de hombres pro feministas que empáticamente hizo eco de las reivindicaciones de ellas.

­El modelo sueco para liberalizar la pornografía fue, para usted, un mal ejemplo a seguir.
Existen desde entonces mitos que rezan que Escandinavia es el ejemplo vivo de que la pornografía tiene un efecto benéfico o que por lo menos es inocuo y que no hay liberación sexual sin dar vía libre a la pornografía. Lo único que los promotores de estos mitos ignoran u ocultan es que, entretanto, Suecia se adelantó una vez más a los demás países desarrollados del Occidente, esta vez en adoptar una severa legislación respecto a la pornografía, y que la mayoría de los personajes públicos e intelectuales suecos que en los años 60 impulsaban la liberalización de la pornografía, en los años 80 tomaron posturas radicalmente opuestas, asumiendo que la pornografía no llevaba a la esperada autorrealización de los hombres solitarios, sino a la manifestación de las formas más repugnantes del odio y de la violencia hacia las mujeres. Sin embargo en la España de hoy siguen prevaleciendo los mitos falsos.

­Usted ha estudiado el caso sueco. ¿Qué conclusión saca?
Desde entonces he trabajado más de dos décadas como sicoterapeuta con individuos de ambos sexos y con parejas, y todas estas experiencias me han confirmado que lo que es humillante para una parte en una relación no puede ser de provecho para la otra parte tampoco: la pornografía no hace menos daño a los hombres que a las mujeres.

­Daño, ¿en qué sentido?
La pornografía es el suministro de un producto al servicio de lo que se supone es la sexualidad masculina, pero no sólo eso. Es también la fuente y constante reproducción de esta noción de la sexualidad, la misma que está en la base de la prostitución y de la violencia sexual. Una manera vulgar pero elocuente de formular esta noción sería que cuando a un hombre se le empina, tiene que meterla... O sea que la pornografía no es educación sexual, ni refleja las ganas sexuales de los hombres, sino un material a través del cual los hombres aprenden el rol masculino. El mundo de la pornografía está habitado por hombres siempre activos que aunque estén completamente desnudos, nunca revelan nada de sus entrañas, y por mujeres que aunque estén llevando a cabo una actividad febril física siempre son pasivas porque no están realizando su propia sexualidad sino la dictada por las fantasías masculinas.

­Pero muchos hombres, de todas las edades, hacen uso de la pornografía.
Las personas que han formado su identidad sexual con la ayuda de la pornografía y por eso no han aprendido la diferencia entre fantasía y realidad, tienen que volver forzosamente a la pornografía para reafirmarse en esa identidad. Por eso muchos hombres viven una vida doble: en el mundo de las fantasías pornográficas y en una relación personal con una mujer, poseedora de una sexualidad propia. Sin embargo, estos dos mundos nunca se tocan.

­Y ahí entra en juego la prostitución.
Es el mundo donde las fantasías dictadas por el rol aprendido siempre se cumplen, sin que el hombre tenga que enfrentarse a su propia inseguridad o a las dificultades cotidianas de entablar o mantener una relación. Es el mundo de la prostitución.

­Hoy, otro modelo sueco, esta vez sobre el tratamiento de la prostitución, vuelve a ser un referente para muchos países.
La fórmula legal sueca es la alternativa de más sustento que los partidarios de la abolición pueden nombrar frente a los argumentos por la legalización o la regulación. Este modelo se distingue de todos los demás en que enfoca la legislación en la figura del cliente que se aprovecha de la persona prostituida. La fórmula sueca de atajar la prostitución parte de que la prostitución existe porque hay una demanda y que los consumidores de los servicios sexuales son casi exclusivamente hombres, trátese de prostitución heterosexual u homosexual. Habría que preguntarse entonces quiénes son estos hombres que compran sexo en concreto.

­¿Y quiénes son?
Hay varios discursos que explican por qué los hombres buscan prostitutas. Uno es el de la «puta guarra», que define la manera de relacionarse de los hombres con las mujeres en diferentes situaciones, no sólo en la prostitución. También está la idea de que ciertas formas de relaciones sexuales no pueden ser experimentadas con mujeres que no son prostitutas. Está también la explicación que se refiere a la timidez, al miedo, a la avanzada edad, a una minusvalía física o mental. No falta tampoco el argumento del sexo visto como mercancía, sobre todo por muchos hombres jóvenes. Y una última explicación es la de hacer frente de esta manera al acceso a la igualdad de derechos para las mujeres, visto como la pérdida de la supremacía masculina.

­¿Hay, entonces, un interés social, de los hombres, en que la prostitución se mantenga en esos parámetros?
La prostitución institucionaliza las suposiciones más básicas de la dominación masculina como orden social o, incluso, civilizatorio. El proceso de socialización de los hombres está construido sobre la certeza de que su sexo les otorga derecho a disponer de su entorno, del espacio y del tiempo de otros y, en primer lugar, otras. Este derecho se extiende también al cuerpo y a la sexualidad de las mujeres. De allí hay sólo un paso a que, tratándose de un derecho, es legítimo conseguirlo, aunque sea con violencia.

­Entonces, esa terapia de liberación sexual de la que se habla a través de la prostitución...
La prostitución son boca, vagina y ano, penetrados habitualmente con un pene, a veces manos, a veces objetos, por un hombre y después otro hombre y después otro más y otro más y otro más. Uno de los motores de la prostitución es el odio hacia las mujeres, la agresividad que motiva a un hombre a buscar y utilizar a una mujer prostituida, el profundo desdén que reduce a una vida humana a unos huecos de los que se puede aprovechar sexualmente y con la que un hombre hace lo que le da la gana. La conversión de las mujeres en objetos sexuales es un proceso de deshumanización en cuyo extremo final está la violencia sexual masculina.

­¿Y las voces que defienden, dentro incluso del propio ámbito del movimiento feminista, la regulación de la prostitución con sus derechos y deberes?
¿De qué derechos hablamos? ¿De los del prostituidor a tener libre acceso? Porque plantearlo como el derecho de la persona a prostituirse es una trampa: se estaría defendiendo el derecho de los llamados clientes. Si un grupo de mujeres abogara por su derecho a ser pegadas estaría claro que en realidad defienden el derecho de los hombres a pegar. Y al Gobierno no se le ocurriría cambiar su postura sobre los malos tratos, donde prevalece el derecho de la víctima a ser protegida y se niega el derecho del maltratador a pegar. Intelectuales como, por ejemplo, Rosa Montero reconocen que es una esclavitud, pero que hay que regularla. Lo coherente sería observar que la esclavitud, por definición, debe abolirse, no regularizarse.

­Como veterano sicoterapeuta, ¿qué alternativa propone a la demanda de la prostitución?
Que los hombres reconsideren radicalmente su responsabilidad en la prostitución, que partan de que la prostitución es parte íntegra de la cuestión masculina, algo que concierne a la sexualidad masculina y no a la sexualidad femenina, ya que sin demanda masculina de prostitución no habría mujeres prostituidas. Hombres que sean capaces de cuestionar de forma colectiva un orden social sexista donde un grupo de personas domina sobre otro, donde un grupo de mujeres debe estar accesible a las «necesidades» sexuales de los hombres.

Thursday, May 25, 2006

Plataforma permiso de paternidad

para cualquier interesado en Madrid, próxima reunión:


NOS VEMOS EL LUNES 29 DE MAYO
19:00, BARQUILLO 44, SEGUNDO IZQUIERDA

ACUDID Y AVISAD A TODAS LAS PERSONAS QUE PUDIERAN ESTAR INTERESADAS

Saludos muy cordiales y hasta el lunes,
Mar�a Pazos

Monday, May 22, 2006

Manifiesto de Hetaira

para Iniciar debate adjunto el manifiesto del colectivo Hetaira que aunque algo antiguo (2004) siguen con la misma postura. Ver más información en http://www.colectivohetaira.org/

Manifiesto
POR LOS DERECHOS DE LAS PROSTITUTAS


En la actualidad, en nuestro país, la prostitución se mueve en una situación de alegalidad: su ejercicio no constituye un delito, pero las personas que lo ejercen carecen de derechos reconocidos. En marzo de 2002 el Senado constituyó una Comisión especial de estudio de la prostitución. Los trabajos que emprendió fueron paralizados antes de las últimas elecciones generales sin llegar a ninguna conclusión. El Plan contra la esclavitud sexual que ha puesto en marcha recientemente el Ayuntamiento de Madrid ha empeorado considerablemente la situación del sector de prostitutas más vulnerable (las que captan la clientela en las calles de nuestra ciudad), negándoles derechos humanos tan elementales como el respeto a su dignidad o el derecho a la libre circulación.
Preocupadas ante esta situación, las personas abajo firmantes queremos manifestar ante la ciudadanía y los poderes públicos lo siguiente:
-Los derechos humanos de las prostitutas, especialmente el derecho a emigrar, a la libertad de movimientos y a establecer sus propios negocios no están siendo reconocidos en la actualidad. Creemos que urge, no sólo que se reconozcan, sino que se pongan los medios necesarios para que se garanticen.
-Que se reconozca, como plantea una sentencia dictada en 2001 por el Tribunal de Justicia de Luxemburgo, que la prostitución es una actividad económica legítima.
-Que se reconozca y respete la dignidad de las prostitutas y su capacidad de decidir, sin coacciones, a qué quieren dedicarse y cómo o con quién quieren establecer acuerdos comerciales. Consecuentemente, rechazamos el "hostigamiento" a los clientes que está llevando a cabo la Policía Municipal en Madrid, como parte del citado Plan contra la esclavitud sexual, ya que esa medida no sólo no reduce la demanda, sino que favorece los tratos rápidos y clandestinos con el consiguiente empeoramiento de las condiciones de vida de las prostitutas.
-Que se negocien, teniendo en cuenta la voz de las propias prostitutas, espacios públicos donde puedan ejercer libremente la prostitución, en buenas condiciones de higiene, seguridad y tranquilidad. La calle, como paradigma del espacio público, es de todos y no de alguien en particular. Por lo tanto su uso, si genera conflictos, debe ser consensuado.
-Que se persiga de manera fehaciente a las mafias que obligan y fuerzan a mujeres a prostituirse y las explotan en régimen de esclavitud. ---Que se acabe ya con la hipocresía de las pomposas declaraciones públicas de rechazo y anatema de estas prácticas inhumanas, internacionalmente organizadas y se pongan los medios, que los hay, para acabar con ellas, por encima de todo tipo de intereses creados.

Wednesday, May 17, 2006

Solidaridad con las mujeres detenidas en San Salvador Atenco, México.

LLAMADO URGENTE DE SOLIDARIDAD CON LAS MUJERES DETENIDAS
EN SAN SALVADOR ATENCO, MÉXICO

Las organizaciones abajo firmantes hacemos un llamado urgente a personas a título individual y a organizaciones del movimiento feminista y amplio de mujeres o de otros movimientos sociales a nivel nacional, regional e internacional, para sumarse a este esfuerzo de denuncia y solidaridad con las mujeres brutalmente detenidas y torturadas por cuerpos policiales estatales y federales mexicanos, el 3, 4 y 5 de mayo pasados, en San Salvador Atenco, México.

Agradecemos que nos envíen lo más pronto posible sus firmas de adhesión a la carta a más tardar el jueves 18 de mayo a las 5 p.m. (hora de México), a la siguiente dirección: solidaridadatenco@yahoo.com.mx Por favor envíen su nombre, el nombre de su organización o institución (si aplica), así como su país.
*
¡No nos quedemos en silencio! Ayúdennos a difundir esta situación, detener la represión y a defender los derechos humanos de las mujeres en México.

Solidariamente,

- Artemisa Grupo Interdisciplinario en Género, Sexualidad, Juventud y
Derechos Humanos, México
- Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo (AWID),
Oficina en México
- Católicas por el Derecho a Decidir, México
- Ciudadanas en Movimiento por la Democracia, México
- CLADEM - México
- Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, México
- Defensa Jurídica y Educación para Mujeres “Vereda Themis”, México
- Equidad de Género, Ciudadanía, Trabajo y Familia, México
- Foro Nacional de Mujeres y Políticas de Población DF, México
- Grupo de Educación Popular con Mujeres, México
- Grupo Doce Avante, México
- Modemmujer, Red de Comunicación Electrónica
- Mujer y Medio Ambiente, México
- Mujeres en Convergencia, México
- Red de Género y Medio Ambiente, México
- Red Nacional de Periodistas, México
- Red Nacional Milenio Feminista, México
- Salud Integral para la Mujer, México
- Servicios Integrales a Mujeres Emprendedoras, A.C., México
- Mujeres en Red, España

Teneis la historia contada directamente por una de las víctimas en:
Torturadas. Relato de Valentina Palma.
http://www.mujeresenred.net/article.php3?id_article=575
También podeis encontrar información en el texto de la periodista Lydia
Cacho: La violencia de estado contra las mujeres
http://www.mujeresenred.net/article.php3?id_article=574


Se solicita el envío de firmas con *nombre, el nombre de organización o
institución (si aplica), así como su país a la dirección:
**solidaridadatenco@yahoo.com.mx

Monday, May 15, 2006

Firmas para alargar el permiso de maternidad

Firma para alargar el permiso de maternidad a seis meses:

Se están recogiendo firmas on-line para apoyar la ampliación de la baja maternal a 6 meses. Faltan un montón, porque se necesitan 500.000 para que pueda prosperar la solicitud y ser presentada al Congreso. Si comparamos las 16 semanas de baja maternal en España con las 96 de Suecia, las 52 de Noruega, las 40 del Reino Unido y las 30 de Francia y Dinamarca ...

Si estás de acuerdo, por favor, firma y pásalo a amigos y conocidos.

Y, si no te interesa, puedes ser solidari@ con las embarazadas y madres de familia a las que afecta este tema. Te lo agradecemos muchísimo. Se firma on-line en esta dirección:

http://www.petitiononline.com/6mesbaja/petition.html

Muchas gracias por tu colaboración

Enviado por el Partido Feminista Valenciano

COMUNICADO DEL PARTIT FEMINISTA VALENCIÀ. 8 de mayo de 2006

Los medios de comunicación están sirviendo a los intereses de quienes aterrorizan y explotan sexualmente a las mujeres. Basta de comprometer el futuro y el logro de la igualdad de las mujeres con mentiras y manipulaciones. Sabemos que la industria del sexo, aquella que trafica, coacciona, esclaviza, tortura, viola los derechos humanos más fundamentales de cientos de miles de mujeres en nuestro país está aliándose de forma descarada con los medios de comunicación más influyentes. ¿Será que la inmensa cantidad de dinero obtenida de forma criminal está comprando muchas amistades en el periodismo y la política? ¿Vais a ser cómplices de esta enorme tragedia humana en total expansión? ¿Vais a ser promotores y beneficiarios de esta violación flagrante de los derechos humanos?

También sabemos que es esta industria poderosa de la que participan peligrosas mafias, dueños de burdeles y demás proxenetas son los impulsores de la regulación y la legalización de la prostitución en España. Así que el pretexto de dar más derechos no cuela. No os burléis más de nosotras, la lucha por los derechos de las mujeres nunca ha sido objetivo de los proxenetas sino de las feministas que históricamente nos hemos posicionado de forma muy clara por la abolición de esta forma de esclavitud.

Pero claro,luchar contra esta violación de derechos humanos no da dinero, y la explotación sexual sí. ¿Cómo renunciar a los 5 de millones de euros que gana El País, por ejemplo, con la publicación de anuncios de prostitución que presenta a las mujeres como mercancía sumisa y dispuesta? Según el borrador de ley de la Sra. Tura (ley elaborada al dictado del proxenetismo organizado) la prensa no sólo se asegura estos ingresos por publicidad en monopolio sino que los puede aumentar impunemente. Tanto entusiasmo en defender la ley Tura desde este periódico resulta bastante sospechoso.

Y por último, basta de difundir la mentira tan descarada de que con la regulación o legalización de la prostitución se va a acabar con el tráfico de mujeres y niñas para su prostitución. Sabéis de sobra que en los países donde se ha reglamentado la prostitución y el proxenetismo (como Holanda y Alemania, donde también se apostaba por una teórica defensa de cooperativas autogestionadas y se imponía una edad mínima teórica de 21 años) la prostitución, el trafico de mujeres y niñas, la prostitución infantil y la violencia hacia la mujer han aumentado de forma alarmante.

Por el contrario, en Suecia donde se está aplicando una legislación abolicionista siendo el país del mundo donde menos desigualdad hay entre hombres y mujeres, están erradicando el tráfico de mujeres y niñas y la prostitución está desapareciendo. Si después de conocer estos hechos fácilmente comprobables, seguís defendiendo la regulación, es más que evidente que el inmenso horror del tráfico humano os importa un pimiento mientras os dé dinero. Las mujeres no podemos quedarnos impasibles ante el peligro que se nos avecina. Todas las mujeres estaremos en el riesgo de perder derechos laborales si no aceptamos empleos de prostitutas, tal y como le ocurrió a una informática que estaba en el paro en una Alemania que considera la prostitución un trabajo como otro cualquiera. Si los hombres ven el cuerpo de la mujer como algo que puede ser comprado para usar cómo y cuando quieran será muy difícil lograr relaciones de igualdad y reciprocidad con ellos. La prostitución es una práctica desigual, patriarcal y opresora.

La libertad sexual consiste también en practicar sexo sólo cuando es deseado por ambas partes. Las mujeres tenemos todo el derecho del mundo a decir alto y claro en que sociedad queremos vivir. Legitimar que los hombres puedan acceder por precio al cuerpo de las mujeres, legalizar todo el sistema que lo facilita y dotar de impunidad a la explotación sexual (aunque paguen impuestos), no sólo perjudica a las mujeres explotadas y favorece a los proxenetas, sino que supone un gigantesco paso atrás en la lucha por la igualdad, pues se legitima una sexualidad machista que desprecia la femenina y convierte a las mujeres en servidoras sexuales de los hombres, en las que los hombres sólo buscan un cuerpo con tres orificios en los que introducir su pene, para su satisfacción sexual unilateral.

Las consecuencias físicas y psicológicas que padecen las mujeres en situación de prostitución son espantosas: desgarros vaginales, anales, infecciones bucales, sida, embarazos no deseados, estrés postraumático, depresión, toxicomanías, suicidios, palizas, violaciones, amenazas, etc... Y todo ello con el único fin de que hombres, la mayoría de ellos casados, pasen un buen rato de ocio y diversión a costa de la salud y dignidad de las mujeres, de las prostituidas y de las que les esperan en casa y engañan. Esto es simplemente inaceptable.

Solo esperamos que reflexionéis y paréis esta locura. Es muy peligroso para nuestra democracia que se legisle en beneficio de mafias y explotadores sexuales, se les otorgue mayor poder e impunidad para seguir con este espantoso negocio en el que las mujeres y niñas son la “mercancía” suministrada.

Partit Feminista Valencià.